Maya es uno de los conceptos fundamentales del hinduísmo y hace referencia a “lo que no es”, a la ilusión que cubre la consciencia del ser y le lleva a identificarse erróneamente con el cuerpo y con la personalidad nacida de la memoria. Bajo la influencia de los tres gunas (sattva, rayas y tamas), el ser es atrapado por la ilusión de la materia, enredándose en un ciclo constante de pensamiento e identificación con el yo, que se conoce como Maya. Debido a esta ilusión, el Atmán se identifica con el cuerpo y surge el el pensamiento “yo soy”. De este modo, buscamos la identificación con objetos externos a nuestro ser: “yo soy una persona”, “yo soy adulto”, “yo soy bueno”, etc. Este pensamiento raíz, “yo soy”, crea la ilusión del ego que envuelve a la conciencia e impide ver el verdadero ser, buscando la satisfacción y la autorrealización a través de las posesiones materiales e identificando la propia existencia con la supervivencia del cuerpo. La ilusión de Maya hace, por tanto, que el ser se olvide de si mismo y busque su propia identidad en las cosas temporales, como su personalidad, sus recuerdos y sus pensamientos. La personalidad se forja a través de los recuerdos, es una ilusión que da aparente sentido a lo que “somos”, pero que carece de realidad. De este modo surge la conciencia individual y aparentemente separada de cuanto nos rodea. En este estado, el atmán queda atrapado por la ignorancia (tamas), que conduce al sufrimiento. 
3 comentarios
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Hola Erika,
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Un saludo,
No sé de cuándo sea esta publicación, pero me gusto mucho y me aclaro algunas dudas. Por lo que pude entender la ilusión desencadena dolor, pero ese dolor no es real porque es ilusión, parece un juego de palabras pero creo que si logro entender lo que quieren decir.
Gracias.
Gracias por tu comentario, Claudina. Efectivamente, ilusión y dolor forman parte del mismo juego de Maya.
Un abrazo,
Daniel